Historias de una disco LGBQTI: Del miedo a la lucha continua

El sábado 26 de enero de 2019 revivimos un homenaje a las historias de aquellas y aquellos que bailaron y lucharon en las paredes en una disco en San José.

La Asociación Ticosos y Diversidades LGBTIQ+ organizaron el conversatorio “Historias de una Disco LGBTQI”, con la presencia de Ana Vega (dueña de La Avispa) y Ricardo Calvo (dueño de Timarkos y DejaVu). La actividad fue inaugurada por el abogado Marco Castillo y las palabras del Comisionado Presidencial para la población LGBTIQ Luis Salazar, quien señaló que se debe reconocer los años de activismo, pero que la lucha es continua y nada está ganado aún.

El Centro de Los Amigos Cuáqueros para la Paz, en San José centro, estaba lleno de hombres y mujeres de todas edades, sonriendo ante las anécdotas y las bromas de Ana y Ricardo; y también compartiendo sus vivencias al final del conversatorio. Algunos de ellos asistieron con su familia o su pareja.

La Avispa, Timarkos y DejaVu, 3 centros de diversión donde se vivió mucho más que un baile o un beso. La Avispa, vigente desde finales de los años 70 a la fecha. Timarkos y DejaVu, lugares populares a finales de los 80s y 90s; incluso el último aún existía entrando el año 2000. Los 3 llevan consigo mucho más que anécdotas de disfrute y risas en común; fueron trincheras desde donde la comunidad enfrentó a la policía, al gobierno en turno, y a una sociedad costarricense con poco acceso a información y muchos miedos en aquel entonces.

Ana Vega montó La Avispa, la discoteca más antigua del país (cumplirá 40 años en 2019) al querer tener una taberna donde podía poner toda la música que coleccionaba. Ella mencionó que el ser llevada por la policía en una perrera cuando se iba a la disco se convirtió en algo interiorizado por la población LGBTQI. Este hecho se daba incluso antes de existir La Avispa, pues ella recuerda redadas en los años 60s.

Algo en lo cual coincidieron Ana y Ricardo era que la cédula (documento de identidad en Costa Rica) no te daba seguridad ni garantía de nada; y que la policía trataba a las personas sexualmente diversas como delincuentes.

Ana también comentó que para los años 90 finalizaron las redadas en La Avispa, y la famosa luz blanca que se encendía cada vez que llegaba la policía no se encendió más. Así, se sintieron preparados para enfrentar a ese grupo. También recalcó que con la campaña electoral 2017-2018 volvió a sentir el dolor y el miedo de aquellos años de enfrentamiento. Sin embargo, Ana cree que ahora estamos más preparados para seguir adelante.

Seguidamente, Ricardo Calvo (profesor de química) nos contó cómo fundó Timarkos y luego DejaVu junto a su compañero Eduardo Guerrero. Compartió con la audiencia presente cómo Timarkos tenía en la entrada una galería de arte con las puertas abiertas a pintores y músicos de la época para dar a conocer su trabajo y talento.

Ricardo siempre apostó por cambiar el formato de una discoteca, por ir más allá de un centro de diversión para humanizar. Esta pareja fue quien abrió las puerta de una disco para dejar de construir una identidad en lo clandestino. Ricardo y Eduardo querían que las personas de la Comunidad siguieran haciendo las cosas de una manera menos temerosa y más libre. Se dedicaron a ofrecer espectáculos de danza y teatrales para la Comunidad.

Para Ricardo, la historia aún vive y muchos han vivido pequeños Stonewall’s. Recordó el testimonio de la última redada en DejaVu; la más grande, perturbadora y dolorosa en sus palabras. Aún así, Ricardo afirma que la historia sana, y nos recuerda que es una bendición el disfrutar lo que tenemos ahora. Es entonces cuando las luchas siguen.

El espacio abierto a la audiencia que llenó la sala ese día, permitió reflexionar qué sucede con las discos actualmente; y el cómo estos lugares pueden ser más que un espacio de diversión: un sitio político donde se construya la identidad de una comunidad y un espacio de reivindicación. Sin duda, los presentes coincidieron en las palabras de Ricardo: hay que cambiar la mente de los están fuera de la disco. Acá también la lucha continúa.

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