THALAYA celebra en España sus 24 años de carrera artística

“Te voy a corregir en algo: No fui influencia para una generación, ¡THALAYA sigue estando en todas, aún en las que no me conocen!”

No me imaginaba como sería la vida de un transformista al día de hoy; al crecer creo que le pregunté acerca de qué era el transformismo a uno que otro familiar o amigo, sin embargo, ninguno de ellos había experimentado la realidad de la comunidad LGBT en ese sentido durante mis años de adolescencia y juventud. Durante mis primeras andadas por los clubes de mi país, me tope con un show por parte de una artista que me llamó muchísimo la atención;  a la cual he admirado y que hoy cumplé 24 años de carrera artística: THALAYA.

La distancia nos limitó la oportunidad de realizar esta entrevista frente a frente, pero la tecnología rompe fronteras; aquí les dejo un poco de lo que pudimos conversar durante esta hermosa ocasión:

Como personaje, cumplís 24 años de carrera, ¿Te imaginabas cómo iba a ser tu carrera artística cuándo comenzaste?

THALAYA: Empecé a los 15 años. Por supuesto cuando yo inicié, lo hice como una pasión, la misma que tengo hasta el momento. Al principio era un juego, jamás me imaginé que iba a recorrer tantos años en el espectáculo. Lo que hacía era vivir el momento, disfrutarlo. Cuándo se tiene 15 años, las cosas no se ven con un norte muy claro. Jamás me imaginé que iba cumplir 24 años.

Fotografía: Luis Saguar

En tus propias palabras, ¿Con cuáles adjetivos o palabras las personas reconocen a THALAYA?

DISCIPLINA. Es lo primordial para cualquier artista. Se necesita de ello si se quiere dar un trabajo de calidad. Compromiso, pasión, amor y respeto hacía el público más que a lo que uno hace. 

¿Cómo ha evolucionado el personajes a través del tiempo, ahora que cumplís 24 años?

Muchísimo. Yo nací siendo artista, no solo soy actor; soy pintor, dibujante, escultor. Todo esto ha formado parte de mi propuesta. Conforme pasaron los años ya no es solo ser la niña bonita, uno se va fijando más en que le quiero dejar a la gente. Ahora sigo creando más, en vez de imitar. Sigo creando arte por medio de expresiones artísticas como en fotografías, etc.

En un inicio todo comenzó queriendo ser imitadora de Thalia, de ahí viene mi nombre; y adopté mi nombre a los 18 años de edad cuando alguien empezó a pronunciarlo como “THALAYA”. Ahí lo hice mío. Y la parte actoral la he madurado, y explotado, hasta el punto de poder participar en la grabación de una película.

Fotografía: Luis Saguar

En este tiempo, ¿Qué has tenido que dejar a un lado?

En este tiempo han habido sacrificios muy grandes a nivel personal. Mientras la gente se divierte, uno está trabajando. Uno se pierde navidades, año nuevo, diferentes celebraciones por ser un artista.

Por otro lado, el sacrificio físico, todo por dar calidad. “En algún momento, me anulé como persona, me anulé como Jose, por ser THALAYA. Todo los días despertaba y la veía a ella. Hasta que llegó el día en que aprendí a separar el personajes del creador. Al fin y al cabo merece la pena el sacrificio, pero cuándo se pone uno a pensar es un sabor agridulce“.

¿Por qué Europa / España?

Muy fácil, este romance con España nació hace 18 años cuando estuve acá por primera vez. En aquel entonces encontré otro mundo, una apertura mental diferente, un ambiente artístico maravilloso. Estuve por año y medio, regresé a Costa Rica. Así pude llevar todo lo aprendido de vuelta a Costa Rica; lo que marcó un antes y un después del personaje.

“Aquí me inspiro, el ritmo de vida me encanta, todo, para mi es muy importante el ir y venir. Y como artista crezco y mejoro cada vez que vengo. Se nota la diferencia. Esto me ha ayudado a ser inspiración para la escena costarricense, y a marcar la pauta como transformista”.

Fotografía: Luis Saguar

Marcaste una pauta en una generación, la gente adoptó muchos ejemplos tuyos y las hizo propias; ¿Qué pensás del arte del transformismo en Costa Rica?

Te voy a corregir en algo: No fui influencia para una generación, sigo siéndolo. ¡THALAYA sigue estando en todas, incluso en las de ahora, que tal vez no me conocen!

En su momento fui pionero en la forma de hacer espectáculos, en cuestiones de vestuario, en prendas que son necesarias para el transformismo, que se usaban y que se siguen usando. Por ejemplo, en el 2003, vos sabes que usamos muchas panties, para cubrir los forros para vernos mejor; o en otras para verse peor, todo hay que decirlo…necesitaba algo para esconder bien lo que los transformistas necesitamos esconder y creé una prenda que se llamaba “perfect vagina” , con el tiempo se convirtió en el “perfect V”. Hasta la fecha, todas o la gran mayoría lo utiliza. Y la idea fue mía.

Cuándo me meto a las redes sociales y veo publicaciones de transformistas digo: ahí estoy yo, ahí está mi legado, botas, la forma de hacer el vestuario; lo sigo viendo. No es una generación nada más, sigue y sigue, y me siento muy orgulloso de decirlo.

Con respecto al transformismo hoy en día me siento entre la espada y la pared, en mis tiempo vestirse de mujer, significa ser descartados. Hoy tanta variedad y apertura mental con respecto al tema, y me hace sentir muy feliz desde el punto de vista como artista. Como empresario, o desde el punto de negocio, se ha prostituido tanto, es muy triste, ya que los clubes piden calidad y los artistas reciben pagos muy bajos o canjes, a cambio de una buena puesta en escena. Sin embargo, la calidad artística no es la misma de antes, nosotros teníamos talento y calidad en el espectáculo. Pero hay de todo, hoy en día hay algunas que rescatar.

Como artista del transformismo, respeto a todos, al fin y al cabo todos somos libres de pararnos dónde queramos, vestirnos como queramos. Lo que tiene que quedar claro, es que el escenario no es para cualquiera, es para los artistas solamente, los que hemos trabajado y que seguimos trabajando. Los escenarios deben respetarse. Las palabras son como una obra de arte, cada quién las interpreta como quiere“.