¿Cómo elegís con quién te vas a la cama?

Saber cómo elegir nuestras parejas sexuales se ha convertido en un proceso previamente aprendido.

En un mundo cargado de encuentros y desencuentros, dónde el sexo casual lo podemos encontrar al igual que nuestra comida, es decir, a través de aplicaciones las cuales funcionan como un delivery sexual; lleva a preguntarse: -¿Qué deseamos?, ¿qué nos gusta?, ¿en qué nos basamos para definir con quién “coger”?

El deseo carnal también es construido; lo que consideramos bello está completamente plagado por aprendizajes culturales donde ha imperado la delgadez, los cuerpos esculturales, cutis perfectos, sin discapacidades, narices perfiladas, traseros espectaculares, entre otros estándares que nos terminan llenando de ideales hiperrealistas sobre nuestros propios cuerpos y los de las otras personas.

Pero, ¿quiénes realmente pueden cumplir estos estándares? Precarizamos nuestro autoestima normalizando ideas que nos impiden respetar nuestros procesos individuales y mucha veces tomamos caminos que nos conducen a buscar recursos que atentan con nuestra propia integridad (ej: dietas peligrosas, pastillas milagrosas, cirugía riesgosas, actividad física excesiva). Si bien no solo el aspecto físico influye en la decisión de con quien nos acostamos, en la mayoría de las personas tiene un peso bastante importante. Nunca se han preguntado: -¿Cuánto sexo maravilloso y delicioso se han perdido con una persona, por no poder ver más allá del cuerpo?

Dichoses sean quienes se deconstruyen su deseo porque de elles será el reino de los placeres. Con esta columna no estoy diciendo que se tengan que acostar con todo el mundo, sino les invito a ampliar las fronteras del deseo, que nos atrevamos a expandir nuestra conciencia, viendo más allá de un cuerpo y reconociendo almas, personas y seres que nos podrían transformar la forma en que vivimos nuestra intimidad. Al darse el permiso de desear más allá de lo aprendido, de pronto detrás de eso kilos demás, esa baja estatura podríamos encontrar un disfrute más allá de los límites.

Hay un mercado y una cultura que nos obstaculiza acceder a un mundo más inclusivo, respetuoso, amoroso y sobre todo erótico. Por último dense sus espacios, respeten sus ritmos, quizá no es su momento para cuestionarse esto, pero, les podría ser de utilidad más adelante. Guárdelo por ahí!